¿Es seguro el triclosán? Lo que deberías saber sobre este antibacterial

Blog original en inglés por Eric Melby
Traducido por Mercedes Ruiz
Editado por Gustavo A. Dominguez

El pasado enero escribí un artículo sobre los posibles riesgos de los químicos que hay en los productos tradicionales de limpieza. Voy a seguir escribiendo sobre este tema en base a las preguntas y los comentarios de mis amigos y familiares, pero me voy a referir concretamente al antibacterial triclosán. Al comienzo de este año, triclosán recibió mucha atención en los medios de comunicación debido a la ley que fue aprobada en el estado de Minnesota que prohíbe el uso del triclosán en jabones y productos de limpieza.

Les recomiendo que verifiquen los ingredientes activos en las etiquetas de sus productos. Este jabón tiene triclosán. Fuente de la imagen.

A estas alturas puede ser muy probable que ya hayas usado un producto que tenga triclosán. Este antibacterial se encuentra en muchos productos de limpieza con la etiqueta de “antibacteriano”, tales como los jabones de manos, de baño y de lavar platos. Sorprendentemente triclosán también se encuentra en otros productos. Quizás debas verificar la pasta de dientes, el desodorante, la crema de afeitar, los cosméticos y hasta el detergente de lavar ropa. Algunos fabricantes le añaden triclosán a estos productos por sus propiedades antibacterianas.

¿Qué es lo que hace al triclosán ser antibacteriano?

Inicialmente la gente pensaba que el triclosán mataba bacterias de una manera no específica. Lo que significa que eliminaba a las bacterias sin dañar algo específico (por ejemplo, una proteína en el exterior de la bacteria que ayude a transportar nutrientes esenciales). Algunos ejemplos de antibacterianos no específicos son el etanol (muchos desinfectantes de manos usan este alcohol) y el alcohol isopropílico (esto me trae malos recuerdos de mi mamá limpiando mis heridas cuando era niño). Estos productos matan a las bacterias tras disolver su capa externa (la membrana celular). Actualmente el consenso es que los antibacterianos no específicos no son capaces de crear bacterias resistentes a antibacterial ya que dañan muchas partes importantes en las bacterias.

Desgraciadamente, se descubrió que triclosán es un antibacterial específico que elimina a las bacterias, específicamente reduciendo la función de una proteína (llamada enoil-acil reductasa, por si acaso quieras impresionar a tus amigos)1. Debido a que el triclosán tiene un modo de acción específico, es más fácil que las bacterias se hagan resistentes a este antibacterial porque las bacterias pueden desarrollar una versión modificada de esta proteína (resistente al triclosán), o puede ser que las bacterias encuentren una forma alternativa de usar esta proteína. En un estudio descubrieron que algunas bacterias resistentes al triclosán también desarrollaron resistencia a otros antibióticos que quizás te sean más conocidos, tales como la amoxicilina y la eritromicina2. Lo que se debería tomar como lección de todo esto es que las bacterias no se harán resistentes a los agentes antibacterianos no específicos como el alcohol, pero ellas si son capaces de crear resistencia a los agentes antibacterianos específicos como el triclosán. Esto es muy importante para la salud pública ya que el uso rutinario de agentes antibacterianos específicos tiende potencialmente a disminuir la eficiencia de antibióticos que se utilizan para curar enfermedades e infecciones. Esta es una de las razones por las cuales les propongo a que eliminen el uso de triclosán, es mejor usar jabón normal y agua caliente (que remueven muy eficientemente las bacterias).

Triclosán en el medio ambiente.

Alrededor de la mitad del triclosán que se descarga en las aguas servidas pasa por las plantas de tratamiento de agua sin ser modificado. Lo que significa que una gran cantidad de triclosán es liberado en los ríos y suelos de nuestro medio ambiente. En un estudio llevado a cabo en 1999-2000 se descubrió que el triclosán se encontraba en el 60 % de los riachuelos estudiados en 30 estados3. Los científicos pudieron determinar desde cuándo este químico fue introducido en el medio ambiente después de excavar y estudiar los sedimentos de lagos y ríos.

En el lago Pepin, compartido entre los estados de Wisconsin y Minnesota, se descubrió que el triclosán empezó a concentrarse en el medio ambiente desde 1950. También se descubrió que la cantidad de triclosán acumulado ha ido aumentando a través del tiempo4. Esto es alarmante por dos razones:

  • El triclosán no se degrada rápidamente en el medio ambiente. La mayoría éste llega al medio ambiente en las aguas servidas y una vez en el medio ambiente se queda allí por mucho tiempo.
  • Las bacterias que están en el medio ambiente estarán en contacto frecuente con el triclosán, lo que aumentaría la probabilidad de crear resistencia al mismo.

Acampando con mi hermosa esposa Gwen, en el hermoso lago Powell cerca de la frontera entre los estados de Utah y Arizona. No sabíamos que probablemente había triclosán en esas aguas.

¿Es seguro el triclosán?

Esto depende de la cantidad de triclosán a la que un organismo este expuesto. Casi todos los químicos pueden llegar a ser potencialmente inseguros y tóxicos si se administran o encuentran en exceso, inclusive el agua. Un estudio en el 2008 encontró que el triclosán estuvo presente en la orina del 75 % de los participantes5. Actualmente, la cantidad de triclosán en los humanos y el medio ambiente está por debajo de los niveles que causarían la mayoría de los efectos negativos. Sin embargo, el uso continuo de triclosán puede causar que estas cantidades aumenten y lleguen a niveles dañinos. El triclosán puede alterar las contracciones del musculo esquelético del corazón6 (aun en los niveles encontrados en la orina de algunos humanos), también puede interrumpir la función hormonal en humanos (y de otros animales) como el estrógeno7, y en altas concentraciones puede matar peces e impedir el crecimiento de plantas acuáticas, y estos son solo algunos ejemplos de los efectos negativos. Para colmo, un estudio llevado a cabo en muchos hogares durante más de un año, llego a la conclusión de que el jabones de mano que contiene triclosán no lograron reducir el número de infecciones en comparación con el jabón de manos sin el antibacteriano8.

La sombra de un ser humano cae sobre nieve fresca. Tristemente es probable que el humano que genera esa sombre tenga niveles detectables de triclosán.

¿Qué es lo que deberías hacer?

Permítanme decirles lo que yo hago. Basándome en varios factores, tal como el aumento de bacterias con resistencia a los antibacterial, acumulación de triclosán en el medio ambiente y posibles impactos a la salud humana y seres vivos, evito comprar y utilizar productos que tengan triclosán. El jabón y agua caliente son suficientes para mantener tus manos limpias, y libres de bacterias. Te desafío a que te conviertas en un consumidor educado y que te esfuerces en entender lo que contiene los productos que utilizas. Yo siempre intento basar mis decisiones de compras en el posible impacto ambiental y no solo en los olores que más me agradan.

Creo que es importante que, como sociedad, mantengamos la investigación científica como una prioridad, para así entender las consecuencias de los productos que utilizamos diariamente. La historia del triclosán nos enseña que es mejor determinar si un químico es seguro y efectivo antes de darnos cuenta en como manejar sus efectos negativos a largo plazo. utilizarlo y no después. Esta es exactamente la mi misión y la de los científicos del Centro para Nanotecnología Sostenible, donde estamos trabajando para entender fundamentalmente a los nanomateriales y para ayudar a establecer una guía de nanomateriales seguros y efectivos.

Mis disculpas, triclosán, pero basado en la evidencia, no apruebo tu uso, y espero que los lectores hagan los mismo.


Para leer el blog original en ingles, presione aquí.

REFERENCIAS
1 McMurry, Laura M., Margret Oethinger, and Stuart B. Levy. “Triclosan targets lipid synthesis.” Nature 394.6693 (1998): 531-532.

2 Aiello, Allison E., Elaine L. Larson, and Stuart B. Levy. “Consumer antibacterial soaps: effective or just risky?.” Clinical Infectious Diseases 45.Supplement 2 (2007): S137-S147.

3 Kolpin, Dana W., et al. “Pharmaceuticals, hormones, and other organic wastewater contaminants in US streams, 1999-2000: A national reconnaissance.” Environmental science & technology 36.6 (2002): 1202-1211.

4 Buth, Jeffrey M., et al. “Dioxin photoproducts of triclosan and its chlorinated derivatives in sediment cores.” Environmental science & technology 44.12 (2010): 4545-4551.

5 Calafat, Antonia M., et al. “Urinary concentrations of triclosan in the US population: 2003-2004.” Environmental health perspectives 116.3 (2008): 303.

6 Cherednichenko, Gennady, et al. “Triclosan impairs excitation–contraction coupling and Ca2+ dynamics in striated muscle.” Proceedings of the National Academy of Sciences 109.35 (2012): 14158-14163.

7 James, Margaret O., et al. “Triclosan is a potent inhibitor of estradiol and estrone sulfonation in sheep placenta.” Environment international 36.8 (2010): 942-949.

8 Larson, Elaine L., et al. “Effect of Antibacterial Home Cleaning and Handwashing Products on Infectious Disease SymptomsA Randomized, Double-Blind Trial.” Annals of Internal Medicine 140.5 (2004): 321-329.

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